Gadafi La invasión imperialista de EEUU a Libia

Gadafi La invasión imperialista de EEUU a Libia


Autor: Rodolfo Damas 


 Fecha de publicación: 23/03/11


Dados los acontecimientos ocurridos en Libia donde un grupo de manifestantes ha generado un clima de inestabilidad política en ese país (contando estos focos de manifestantes con apoyo de los medios de comunicación internacionales), el imperialismo internacional ha demostrado una vez más su cara más dura ante el mundo. Esta situación en Libia, que generó una votación a favor de una zona de exclusión aérea en ese país por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU), para que el Ejercito Libio no use sus fuerzas aéreas en contra de sus ciudadanos, deja al descubierto varios aspectos importantes.


 En primer lugar la invasión a la nación Libia era evidente varios días antes de darse la resolución de la zona de exclusión aérea, ya que estaban pasando buques de guerra de EE.UU por el Canal de Suez en la ruta por el Mediterráneo en dirección a Libia. 


Estos hechos demuestran que la ONU, es totalmente inoperante e inútil para los países del mundo que no son grandes potencias económicas, ya que es un títere de las mismas. La resolución emanada de este organismo (además de ser conocida antes de que se creara por EEUU) es tan amplia que permite cualquier tipo de acción militar para impedir “amenazas contra civiles”, esto se convierte en un cheque en blanco para la destrucción total, por fuerzas militares extranjeras, de ese país, usando esto como pretexto, tal como lo hicieron en la guerra de Irak buscando armas de destrucción masiva que nunca existieron.


 Por otra parte, otro aspecto también a considerar es que cada vez que un país adquiere de manera legitima armamento para defender su soberanía y a la población de una posible amenaza extranjera, estas naciones poderosas prenden las alarmas y hacen un revuelo en los medios de comunicación a nivel mundial (de los cuales son dueños), generando matrices de opinión negativas hacia esos países (guerreristas, dictaduras, etc...) sólo por el hecho de prepararse para defender su soberanía. 


El objetivo primordial de esta actitud queda evidenciado en Libia, debido a que esta siendo atacada por aviones de última tecnología de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, con bombas inteligentes y el ejercito libio trata de repeler el ataque con armamento desprovisto de tecnología avanzada, quedando esta nación a merced de los ataques realizado por los aviones extranjeros.


 El objetivo de estas potencias es no dejar que algún país actualice sus mecanismos de defensa para poder repeler un ataque foráneo, porque podrían perder (estas potencias) el control de dicha situación causando muchas más bajas y generando el repudio de algunos países, la clave de esto es controlar la situación de forma efectiva y clausurar el tema mediáticamente, para poder proceder a colocar un gobierno que represente intereses extranjeros.


 Esta situación es un llamado de alerta a los países del mundo y debe servirnos como lección para que se creen nuevas instituciones que representen y defiendan verdaderamente los intereses de los pueblos y ejerzan éstas, el derecho internacional y la contraloría con equidad y sin preferencias, ya que este nuevo modelo de invasión, con aval jurídico internacional, deja a las naciones a merced de los poderosos.


 Finalmente, lo más contradictorio de toda esta situación, es que el ganador del Premio Nobel de la Paz y Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, es el que esta comandando los bombardeos al pueblo libio. Las instituciones han perdido lo poco que les quedaba de credibilidad con este chiste de mal gusto a la humanidad y como diría el escritor Eduardo Galeano esto es “el mundo al revés”.


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Presidente Chávez condenó asesinato de Muammar Gadafi


21.Oct.2011 / 11:20 am / Haga un comentario 


Presidente Chávez lamenta muerte del líder Libio 


El presidente Hugo Chávez, se refirió este jueves al asesinato del líder libio Muammar al Gadafi, como “un atropello más a la vida. ¿Qué más se puede decir?”, al ser interrogado en torno al tema por representantes de agencias informativas que cubrieron su visita a un templo religioso ubicado en Táchira, estado occidental fronterizo con Colombia.


A su salida del Santuario del Santo Cristo de La Grita, en la localidad tachirense del mismo nombre, el jefe de Estado venezolano dijo que al líder libio se le recordará toda la vida “como un gran luchador, como un revolucionario y un mártir ahora”.


El comandante Chávez arribó cerca del mediodía a La Grita, proveniente de La Habana, Cuba, para cumplir con una promesa ofrecida antes de viajar para someterse a exámenes médicos cuyos resultados fueron totalmente satisfactorios.


La muerte de Gadafi fue confirmada la tarde del jueves, luego de que fueran difundidos dos videos, uno donde se observa con vida al ex gobernante libio, al momento de ser capturado por miembros del denominado Consejo Nacional de Transición, y otro donde muestran el cuerpo sin vida.


El presidente Chávez dijo que el propio mandatario cubano, Raúl Castro, había advertido sobre el objetivo de las fuerzas que derrocaron al Gobierno legítimo de Libia.

«Raúl me decía: “Seguro que lo van a matar. En un caso así, Chávez, hay que morir”», agregó el presidente Chávez, en referencia a Muammar Gadafi, de quien dijo que será recordado como un gran luchador revolucionario y un mártir.


Denunció que “lo más lamentable es que en su empeño por dominar el mundo, (el imperio estadounidense) y sus aliados europeos lo que están es incendiándolo”.

“Por eso pido a Dios y al Cristo de La Grita por la paz de Venezuela, por la paz de América Latina, para que logremos blindar a este continente latinoamericano contra guerras, de invasiones, de golpes de Estado… que nos respeten nuestro derecho a ser libres, a ser independientes”, dijo.


Agregó que con el asesinato de Gadafi apenas comienza una historia de resistencia en Libia, “porque ahí hay un pueblo, hay dignidad”.


Quiero, por encima de todo esto, abogar por la paz del mundo y por estos gobiernos que pretenden controlar al mundo e imponerle al mundo la dictadura. “No van a poder hacerlo, deben echar atrás, deben respetar a los pueblos para que haya paz”, puntualizó.


PRENSA PRESIDENCIAL


Trípoli.-El coronel Muamar el Gadafi ha muerto hoy en Sirte a manos de los rebeldes, tras casi nueve meses de conflicto armado entre el régimen libio y las fuerzas rebeldes, que deberán ahora anunciar el fin de la guerra y el comienzo de una nueva época para el país.


Fue capturado tras la caída del último foco de resistencia en Sirte, la misma ciudad que lo vio nacer, donde los últimos hombres fieles al dictador plantaron batalla durante más de un mes, después de que los milicianos se hubieran hecho a finales de agosto con el control de Trípoli, de donde Gadafi se vio forzado a huir.


 Él y su círculo más cercano, entre los que se encontraban sus hijos Mutasim y Saif al Islam, el antiguo ministro de defensa Abu Baker Yunis y el jefe de los servicios de inteligencia, Abdala Sanusi, resistieron calle a calle en un espacio cada vez más reducido hasta que los rebeldes lograron doblegar su desesperada resistencia.


 Aunque los relatos difieren, parece que Gadafi se encontraba con un grupo de guardas escondido en un zulo, donde fue encontrado y detenido con vida.


 Así lo demuestran unas imágenes difundidas por el canal catarí Al Yazira en las que, quien fue el intocable líder del país durante 42 años, observa desorientado y con el rostro y parte del pecho ensangrentados como un grupo de rebeldes lo zarandea, lo empujan y lo suben a la parte delantera de un coche.


 Dichas imágenes fueron tomadas supuestamente en Sirte, antes de que el coronel fuera trasladado a Misrata, una de las ciudades que más sufrió los ataques de las brigadas del difunto dictador y de sus hijos.

 Las siguientes secuencias aparecidas de Gadafi, son las de su cadáver, dentro de una ambulancia y con lo que parece un impacto de bala en la sien, una señal que no es apreciable en las imágenes en las que aparece vivo.


 Ante las dudas que sugieren estas imágenes, el Consejo Nacional de Transición (CNT) no se ha querido pronunciar y el primer ministro, Mahmud Yibril, se ha limitado a decir en una conferencia de prensa que los médicos forenses están analizando el cadáver para determinar la naturaleza de su muerte.


 Junto a Gadafi, ha sido detenido su hijo Mutasim, que según el canal Al Arabiya, también está muerto, al igual que Saif al Islam, quien estaba llamado a heredar las riendas del poder y que antes de la caída de Trípoli se convirtió en la cara mediática del régimen.


 No obstante, las muertes de sus dos hijos no han sido confirmadas oficialmente.


 Cayó Sirte, la última pieza del dominó, después de que tan sólo hace unos días los rebeldes tomaran Bani Walid, a 150 kilómetros al sureste de Trípoli, y antes el oasis de Sebha en el extremo sur del país. Y con Sirte ha sido aniquilada la cúpula del antiguo régimen.


 No obstante, como aseguró en un discurso el responsable de Defensa del Consejo Nacional de Transición, Yalal al Dagili, el fin del coronel Muamar el Gadafi "era un objetivo menor" comparado con la reconstrucción de Libia.


 "Se cumple así uno de los objetivos de la revolución, uno de los pequeños, porque el objetivo final es la reconstrucción de la patria sobre los cimientos de la ley, la Constitución, la justicia, la libertad y el pluripartidismo", afirmó Al Dagili en un discurso retransmitido por al Yazira.


 El siguiente paso del CNT hacia esta reconstrucción es anunciar oficialmente la liberación total del territorio libio, momento en que la sede de la máxima autoridad rebelde se trasladará desde Bengasi, epicentro de las revueltas, hasta Trípoli, que recuperará la capitalidad del país.


 Tras el anuncio, que correrá a cargo del presidente del CNT, Mustafa Abdulyalil, el Consejo Nacional tendrá que constituir en un mes un gobierno transitorio que dirigirá el país y preparará unas elecciones democráticas. Una formación se ha ido dilatando desde el pasado agosto debido a las diferencias en el seno de la máxima autoridad rebelde.


 A pesar de que el anuncio oficial aún no ha tenido lugar, los libios comenzaron ha celebrar en todo el país la liberación de Libia y, sobre todo, la muerte de Gadafi, al que durante los casi nueve meses de conflicto describieron en canciones, pinturas y dibujos como un dictador abyecto, ansioso de sangre.


 Hoy cantan, bailan y recuerdan a Dios y a aquellos que murieron en esta sublevación que estalló al calor de los levantamientos de Túnez y de Egipto, pero que se encontró con el puño de acero de un dictador que ya anunció en sus discursos que moriría en Libia.


El errático y excéntrico Gadafi


El coronel Muamar al Gadafi, conocido por sus excentricidades y errática política en sus 42 años de omnipresente dictadura, sólo encontró refugio en su ciudad natal de Sirte.


Todos las especulaciones sobre su paradero, la incógnita desde que el pasado 22 de agosto abandonó precipitadamente el palacio de Bab El Aziziya en Trípoli, han concluido con la muerte, según los rebeldes, del otrora poderoso mandatario, que sólo encontró refugio con la tribu de los Gadadfa, de la qué el mismo era miembro.


Sirte, ciudad a la que solía llevar a los mandatarios africanos y a sus huéspedes internacionales para las celebraciones con las que trataba de edificar su imagen de líder africano y panárabe, era el último enclave gadafista al que podía ir.


Todos los suntuosos palacios, alojamientos de lujo y avenidas de la ciudad con las que en su megalomanía pretendía epatar a sus huéspedes han sido testigos y pasto de los feroces combates que han devastado la ciudad y explican la férrea resistencia de los últimos combatientes gadafistas, leales hasta el final.


En la estampida de los prohombres del régimen de la capital la última semana de agosto pudo comprobarse como ésta fue inesperada, pese a que la sublevación popular comenzó ocho meses antes y contaba con el respaldo militar de la OTAN.


Pareciera como si quien durante tantos años dominase a su antojo el poder fuese incapaz de asimilar que podía ser destronado.


Sus veleidades sin fin no le habían granjeado simpatías en las capitales árabes u occidentales y sus aliados de los países africanos, muchos de los cuales han recibido sus donaciones y también sus intromisiones, no han sido suficientes para evitarle este final.


Nacido en la ciudad de Sirte en 1942 y criado en una familia dedicada al pastoreo de camellos, logró estudiar para acceder a la Academia Militar, donde aprovechó las enseñanzas de liderazgo y alcanzó el mando absoluto mediante un golpe de Estado el 1 de septiembre de 1969 cuando derrocó al rey Idris Senussi, en el poder desde la independencia del país en 1951.


Su enfrentamiento con Estados Unidos tuvo su episodio bélico con el bombardeo en 1986 de su palacio en Trípoli y la ciudad portuaria de Bengasi por orden del entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan, en represalia por un atentado terrorista en una discoteca berlinesa frecuentada por militares norteamericanos.


La escalada tuvo su cénit con la aprobación de sanciones en 1992 por el Consejo de Seguridad de la ONU ante su negativa a entregar a dos sospechosos del atentado contra el avión de Pan Am cuando sobrevolaba Lockerbie (Escocia) en 1988 y en el que murieron 270 personas.


El desmoronamiento de su Yamahiria (República) Árabe Libia Popular Socialista, con una huida con lo puesto de sus más significativos dirigentes, incluida su familia, dejó al descubierto un régimen de latrocinio, rapiña y represión completamente inerte e incapaz de hacer frente a las columnas de rebeldes que en apenas unas horas pusieron en fuga su defensa capitalina.


Su presencia en Sirte, explica ahora su empeño en defender este enclave desde el inicio de los combates hace ochos meses y la fragilidad de las defensas capitalinas, muy castigadas por los bombardeos de la OTAN, que sólo le permitieron una retirada ordenada hacia el sureste, en dirección al aeropuerto pero cuyo destino final era Sirte.


Por el camino perdió a su hijo Hamis, encargado del frente militar, muerto en los combates el 29 de agosto, mientras su mujer Safia, y tres de sus hijos, Mohamed, Aníbal y Aisha emprendían el camino del exilio en Argelia.


De Saif el Islam, la cara mediática en los últimos tiempos de la apolillada y acartonada Yamahiria, nada fehaciente se ha sabido salvo esporádicos llamamientos a la guerra, ni tampoco de Mustasim, asesor de seguridad nacional desde 2010 aparentemente también capturado hoy.


En sus cambiantes políticas encaminadas a resplandecer como líder árabe recurrió a la desestabilización de países africanos, increpó a los dirigentes palestinos y de otras naciones árabes que auspiciaron negociaciones con Israel, aunque durante la guerra del Golfo Pérsico, en 1991, se abstuvo de apoyar a Sadam Husein.


Entre sus "genialidades" políticas -además de su Libro Verde- en torno a la unidad del mundo árabe ha pretendido establecer alianzas que le pusieran al frente de unos Estados Unidos del Sáhara, o efímeras fusiones con Egipto, Túnez, Argelia o Marruecos.


Mientras el jefe del clan dedicaba el tiempo al culto a su personalidad, sus vástagos acumulaban propiedades de ensueño poco acordes con las proclamas de una república popular y disfrutaban de amplios contactos en los circuitos internacionales del poder y el dinero.


Implacable en la represión de cualquier disidencia, logró sobrevivir al embargo al que fue sometido, y a pesar de sus contactos clandestinos desde 1984 con la red de tráfico nuclear del ingeniero paquistaní A.Q. Khan, en 2003, Estados Unidos y Libia iniciaron una acercamiento después del anuncio de la renuncia de Gadafi al desarrollo de armas de destrucción masiva.


Su salida del llamado "eje del mal" culminó en el intercambio con Washington de embajadores en 2008, pero su acercamiento a un Occidente ávido de suministros petroleros, no le evitó que la represión interna desatase finalmente una rebelión popular que acabó con su régimen.


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Gadafi, un final a la medida de un tirano 


 Escrito por Fadi Amireh  Sábado 12 de Noviembre de 2011 23:47 


Traducción: Ana Abarquero 


Texto original: عربي


La tiranía se propaga en nuestras sociedades como un cáncer, desde lo más alto de la pirámide social, a lo más bajo. El sistema y el poder tiránico son los que crean sociedades tiranas. El pater familias déspota prepara el terreno y el ambiente que dará lugar a miembros a su vez tiranos y violentos. Se rinden ante su poder e injusticia, ejercitando así la tiranía y el poder de la misma forma sobre los miembros inferiores en el escalafón, a saber, la esposa y los hijos... La autoridad tirana practica la injusticia y la sumisión sobre los que están por debajo de ella, y éstos a su vez propagan al resto de la sociedad las mismas cualidades, transmitiéndose así de un peldaño a otro en la sociedad.


Esto mismo sucede con la corrupción y todos los atributos que caracterizan al poder que obliga a los regímenes a crear una realidad objetiva que tenga estas características, dando lugar esta realidad a una sociedad corrupta e injusta. Si el sistema fracasa entonces la sociedad también. 


El poder y la sociedad piramidal (no solo en lo que se refiere al desarrollo económico) es lo que principalmente corrompe la cima de la pirámide y tras ella la sociedad entera, creando una clase gobernante tirana, influyente y poderosa, que no tiene necesidad de la autoridad y de las influencias que ha producido, sino que recurre a todo lo que puede proteger sus intereses y su posición en la cúspide de la pirámide.


Es la idiosincrasia del sistema libio, la que ha moldeado la sociedad libia, por lo que el fin de Gadafi ha sido un esperado final propio de una tiranía sangrienta, despótica y obsesionada con el poder. La historia del sistema libio, los crímenes de Gadafi y el derramamiento de sangre de cualquier opositor, todavía está presente en la memoria: penas de muerte colectivas, enterramiento de opositores aún con vida o aterrorizando a sus súbditos y gobernando despóticamente. 


El pueblo libio salió a la calle después de ser testigo y aprender de lo que había sucedido en Túnez y Egipto. Gadafi, el que tembló con la caída de sus aliados, no tuvo miedo, su reacción fue agresiva, utilizando desde el principio munición y mercenarios que enfurecieron al pueblo libio, además de los aviones de combate con los que escaparon algunos de sus pilotos fuera del país en protesta por el lanzamiento de cohetes contra su gente. 


Esto produjo una profunfa fractura en el ejército, la seguridad y el sistema; y la renuncia de ministros y personalidades con responsabilidad en un contexto de corrupción que había caracterizado al sistema pseudo familiar. Los manifestantes, con el apoyo y armas de exmiembros del ejército, en seguida se militarizaron para su levantamiento, como reacción lógica a la propia respuesta militar violenta por parte del poder contra toda oposición a la autoridad. No había más opción que hacerse con armas para enfrentarse a un poder que no daba ninguna opción a una revolución pacífica. 


Gadafi consiguió reunir apoyo y eliminar el movimiento al que se enfrentaba, lanzando violentos ataques contra ciudades del este del país que habían declarado su rebeldía. Consiguió recuperar algunas ciudades rebeldes, parecía un triunfo sobre éstos, que parecían inexpertos pero decididos a acabar con la injusticia. 


Los rebeldes supieron afrontar un fuerte ataque y junto con civiles hicieron frente a matanzas y crímenes, seguidos de combates violentos dentro de las unidades militares de Gadafi. Hubo penas de muerte para aquellos que rehusaron abrir fuego contra todo el que tratase de escapar del gobierno de Gadafi. 


Todos estos sucesos llevaron a la creación del “Consejo Nacional de Transición” como representante político de la revolución. Bajo estas críticas circunstancias militares, bajo la incapacidad de los países opresores y de la deteriorada Liga Árabe para resolver la crisis, el fracaso en las iniciativas de la Unión Africana que en realidad tomó partido por Gadafi; los rebeldes no tuvieron otra salida que aceptar la intervención incómoda y rechazada de la OTAN. 


Todo aquel que entendía la personalidad de Gadafi y tantos como él, comprendió que el final de alguien como él iba a ser o bien aferrarse al poder hasta la muerte o bien el suicidio. La locura que el propio sistema generó llegó a un nivel difícil de comprender y asimilar. 


El final dramático de Gadafi fue acorde a la magnitud de su tiranía, y a pesar de que comprendo las causas de lo ocurrido, todavía pienso que su asesinato fue un error si no fue en defensa propia. Hubiera sido mejor su detención y ponerlo en manos de un tribunal justo... Espero que este final catastrófico sirva de ejemplo a todo tirano que abusa de su pueblo, espero que haya servido de lección a los tiranos regímenes árabes: el pueblo ha renacido, los cambios han llegado a la zona y al mundo, ya no hay nadie que pueda detenerlo, sea cual sea su poderío y su fuerza.


La revolución de los árabes, que ha eliminado a tres presidentes hasta ahora, llegó para rechazar la tiranía que pone en manos del líder dictador la autoridad y el poder, para rechazar al ídolo sagrado que impone su despotismo y somete a su pueblo al poder coercitivo.


 Esta revolución, que se alzó contra el despotismo, el saqueo y el abuso, ha llegado para establecer una nueva realidad y una nueva ética. Es una revolución ética, humanista, progresista, cargada de valores como la dignidad y la justicia, que ha roto con las barreras del miedo y la sumisión. Estos pueblos que se han alzado no van a aceptar la dictadura y la sumisión otra vez. El tiempo de las dictaduras ha pasado en nuestras sociedades árabes sin vuelta atrás.


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